30 septiembre, 2026
Las stablecoins nacieron dentro del ecosistema cripto, pero hoy bancos, empresas de pagos y reguladores también están interesados en ellas. ¿Qué tienen de especial?
Bitcoin y Ethereum pueden cambiar de precio significativamente en cuestión de horas. Las stablecoins, en cambio, buscan mantener un valor estable respecto de otro activo, generalmente el dólar.
Por ejemplo, USDT y USDC buscan mantener un valor cercano a 1 dólar por unidad.
Y justamente esa estabilidad, combinada con la infraestructura blockchain, es lo que vuelve a las stablecoins cada vez más relevantes para pagos, transferencias y operaciones financieras.
Una stablecoin es un activo digital diseñado para mantener un valor estable respecto de un activo de referencia. En muchos casos, esa referencia es el dólar estadounidense.
La diferencia frente a criptomonedas como Bitcoin o Ethereum está, justamente, en su objetivo: mientras estas pueden experimentar variaciones importantes de precio, las stablecoins buscan reducir esa volatilidad y mantener una referencia de valor.
Pero “estable” no significa “sin riesgos”. El funcionamiento de cada stablecoin depende de quién la emite, qué respalda su valor, cómo funcionan sus reservas y sobre qué blockchain opera.
Imaginemos que querés enviar 1.000 dólares a alguien que está en otro país.
Una transferencia internacional tradicional puede involucrar bancos intermediarios, horarios de operación, conversiones de moneda y diferentes sistemas de pago.

Una stablecoin permite representar ese valor digitalmente y transferirlo entre direcciones de una blockchain, de forma mucho más rápida y, en la mayoría de los casos, a un costo menor que una transferencia internacional tradicional.
La diferencia está en la infraestructura: un valor vinculado al dólar puede moverse globalmente sobre una red blockchain, sin depender de toda la cadena de intermediarios del sistema tradicional.
Eso no significa que toda operación con stablecoins sea automáticamente barata. Las plataformas, las redes y la conversión entre dinero tradicional y stablecoins también pueden generar costos. Pero la transferencia entre wallets puede ser significativamente más eficiente en determinados casos.
Al principio, las stablecoins fueron utilizadas principalmente para operar dentro del mercado cripto. Permitían, por ejemplo, pasar de Bitcoin a un activo denominado en dólares sin retirar inmediatamente los fondos hacia un banco.
Pero su uso se fue ampliando.

Hoy pueden utilizarse para enviar y recibir dinero, realizar pagos internacionales, mover liquidez y liquidar determinadas operaciones. La Organización Mundial de Comercio también identifica un crecimiento de su utilización en pagos, remesas y operaciones entre empresas.
Y ahí aparece el cambio importante: ya no se trata solamente de utilizar blockchain para operar con criptomonedas, sino de utilizar blockchain para mover dinero.
El crecimiento de las stablecoins hizo que dejaran de ser un fenómeno exclusivamente cripto. Bancos, empresas de pagos y otras instituciones están explorando cómo incorporarlas a sus sistemas.
Al mismo tiempo, distintos países están creando reglas específicas para estos activos.
En Estados Unidos, por ejemplo, el GENIUS Act, convertido en ley en julio de 2025, estableció un marco federal para las denominadas payment stablecoins, incluyendo requisitos relacionados con las reservas y la redención.
La regulación busca, entre otras cosas, aportar mayor claridad sobre quién emite una stablecoin, qué la respalda y cómo puede convertirse nuevamente en dinero tradicional.
“Stablecoin” no significa “sin riesgos”…

Antes de utilizar una, hay que entender quién la emite, qué respalda su valor, cómo funcionan sus reservas y sobre qué blockchain opera.
También existen riesgos tecnológicos, regulatorios, de liquidez y de contraparte.
Por eso, estable describe principalmente el objetivo de mantener una referencia de valor, no una garantía absoluta.
Porque combinan dos cosas que tradicionalmente estaban separadas: el valor relativamente estable del dinero tradicional y la infraestructura digital de blockchain.
Eso puede permitir mover dinero de nuevas maneras y conectar diferentes partes del sistema financiero.
Las stablecoins todavía tienen desafíos por delante, pero su evolución ya cambió la conversación.
Bitcoin plantea una forma diferente de pensar el dinero. Las stablecoins plantean otra pregunta: ¿qué pasa si el dinero que ya conocemos funciona sobre una infraestructura nueva?
Esa es una de las razones por las que están ganando tanta importancia.

Escrito y editado por Lucas Oddone
Este contenido tiene fines exclusivamente educativos e informativos y no constituye asesoramiento financiero, legal, fiscal o de inversión.